SISQUAL® WFM advierte de que trabajar más horas no se traduce necesariamente en mayor productividad.

- La compañía señala la planificación de las plantillas como una de las palancas para recuperar eficiencia operativa tras el verano y ajustar los recursos a la actividad real de las empresas.
- Las horas efectivamente trabajadas en España crecieron un 2,8 % interanual en el segundo trimestre de 2026, mientras la productividad por hora trabajada descendió un 0,1%.
- SISQUAL® WFM recomienda revisar tras las vacaciones la distancia entre la plantilla planificada y la capacidad realmente disponible, incorporando ausencias, competencias y previsiones de demanda.
- La compañía advierte de que una planificación inadecuada puede traducirse en recursos infrautilizados en determinados momentos y falta de capacidad, sobrecarga u horas extraordinarias en otros.
La vuelta de las vacaciones plantea a las empresas un reto que va más allá de recuperar el ritmo habitual de actividad: conseguir que las horas trabajadas se traduzcan realmente en productividad. SISQUAL® WFM, compañía especializada en Workforce Management, considera que septiembre es un buen momento para revisar cómo se están dimensionando y organizando las plantillas y comprobar si los recursos disponibles responden a las necesidades reales de cada operación.
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que, durante el segundo trimestre de 2026, las horas efectivamente trabajadas aumentaron un 2,8% interanual y los puestos equivalentes a tiempo completo un 2,3%, mientras la productividad por hora trabajada retrocedió un 0,1%. Para SISQUAL® WFM, esta evolución refuerza la necesidad de poner el foco no solo en cuántas personas u horas tiene una organización a su disposición, sino en cómo utiliza esa capacidad.
“La productividad no consiste simplemente en añadir personas u horas. Hay que saber qué recursos necesita realmente la operación, cuándo los necesita y qué competencias deben estar disponibles en cada momento. Una buena planificación permite tomar esas decisiones con datos y anticipación”, explica Teresa Morales, directora general de SISQUAL® WFM para España.
De la plantilla disponible a la plantilla necesaria
Una de las principales dificultades consiste en determinar cuántas personas necesita realmente una operación en cada momento. Mantener una dotación uniforme cuando la actividad varía a lo largo del día puede generar horas de inactividad y, al mismo tiempo, momentos de falta de capacidad. En retail, por ejemplo, SISQUAL® WFM utiliza patrones históricos para prever el flujo de clientes y dimensionar los equipos hora a hora, incorporando también tareas que no dependen directamente de la afluencia, como por ejemplo, asignar colaboradores específicos para la recepción de mercancías.
La misma lógica se aplica a otros sectores. En sanidad no basta con disponer de un determinado número de profesionales: los cambios de turno deben preservar las competencias necesarias para cada servicio. En hotelería, la estacionalidad obliga a adaptar los recursos a variaciones importantes de la demanda. La planificación deja así de ser únicamente una cuestión de horarios para convertirse en una decisión que afecta a productividad, costes y calidad del servicio.
SISQUAL® WFM trabaja con previsiones y modelos de dimensionamiento que permiten planificar con horizontes semanales, mensuales o anuales, incorporar vacaciones y ausencias conocidas y anticipar necesidades ante campañas o acontecimientos que alteren la actividad. Esta capacidad permite, por ejemplo, prever refuerzos antes de periodos de elevada demanda o movilizar recursos entre centros cuando la operación lo requiere.
El absentismo también es un problema de planificación
Las ausencias constituyen otra de las variables que alteran la capacidad real de los equipos. SISQUAL® WFM identifica el absentismo como uno de los principales problemas operativos que encuentran actualmente las organizaciones, especialmente en actividades donde la falta de personal tiene un efecto inmediato sobre el servicio.
Incorporar las ausencias previstas antes de generar los cuadrantes permite reducir incidencias posteriores y la necesidad de recurrir a horas extraordinarias. También evita que una falta de capacidad termine trasladándose automáticamente al resto del equipo en forma de mayor carga de trabajo.
“No se trata de exprimir más los recursos disponibles, sino de organizarlos mejor. Cuando conocemos la demanda prevista, las ausencias y las competencias disponibles podemos ajustar los equipos antes de que aparezca el problema. Y eso beneficia tanto a la operación como a las personas”, señala Teresa Morales.
La tecnología de SISQUAL® WFM también ayuda a reducir parte del trabajo administrativo de los responsables, disminuyendo en un 86 % la carga de trabajo que implica gestionar las discrepancias entre las horas programadas y las realmente trabajadas. Posteriormente, el sistema puede determinar cómo gestionar estas diferencias e integrarlas en los procesos de nómina.
Para SISQUAL, la vuelta tras el verano ofrece así una oportunidad para revisar no solo cuántas personas forman una plantilla, sino cuántas son necesarias, cuándo lo son y con qué competencias. Una organización más productiva no es necesariamente la que dispone de más recursos, sino la que consigue aproximar mejor su capacidad a las necesidades reales de la actividad.



